MEGADETH: Albums Ranked

Por Alejandro Melgar

Es innegable el impacto que tuvo Megadeth en la comunidad metálica a nivel histórico. Amados por muchos y odiados por algunos otros, los liderados por Dave Mustaine se han convertido en uno de los bastiones del Thrash Metal de todos los tiempos, pero con su debida dosis de experimentación y controversia a lo largo de los años y con una buena cantidad de álbumes a cuestas.

Hoy decidimos ordenar sus 15 discos de estudio de peor a mejor, y este listado es el resultado. Y aclaramos como siempre que estas elecciones son opinión del autor del artículo, y puedes estar o no de acuerdo, de eso se trata.

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#15. Risk (1999)

La década de los ‘90 terminaba de una forma muy extraña para Megadeth, culminando con “Risk”, el disco que representa la fotografía perfecta de la experimentación y lo manipulable que puede llegar a ser Dave Mustaine. Se dice que el título y la inspiración para este álbum viene de una declaración que su viejo compañero/némesis Lars Ulrich donde decía que “Mustaine debería tomar más riesgos”. Pues bien, el colorado abandonó casi por completo el Heavy (el Thrash ya estaba recontra abandonado), y con “Risk” tenemos un disco que roza los bordes del Hard Rock, los elementos electrónicos y hasta alguna cosa Pop y cancionera. Y para colmo, fue el último disco con el Guitar God Marty Friedman, un total desperdicio y un paso olvidable en la carrera, que sería redimido (a medias) en su próxima placa.

Calificación: 6.5 / 10


#14. Super Collider (2013)

Sin llegar a los niveles de experimentación extrema que se vieron en “Risk” (1999), “Super Collider” es claramente el disco más flojo del Megadeth del nuevo milenio. Canciones muy poco inspiradas que se rigen por parámetros más tradicionales, radiales y comerciales, a veces tirando hacia el Hard/Heavy, y la banda sonando bastante desganada y con pocas chispas. La química musical que aportaban Chris Broderick y Shawn Drover se vio totalmente desgastada y ambos abandonaron Megadeth poco tiempo después, y tampoco ayudó que el disco saliera luego de otro esfuerzo poco memorable como fue el predecesor “Thirteen” (2011). Olvidable, genérico y repetitivo, errores que por fortuna serían enmendados con el siguiente lanzamiento.

Calificación: 6.8 / 10


#13. Thirteen (2011)

Llegamos al paradigma del disco número 13, que además de coincidir con la fecha de cumpleaños del señor Dave Mustaine, contiene varias referencias numéricas y supersticiosas que hacen mella en la calidad musical y compositiva del mismo. No es para nada un mal disco pero sufre principalmente por dos motivos: el alejamiento del sonido thrashero clásico en pos de un Heavy más tradicional y hard-rockero influenciado por sus discos de los ‘90, y como segundo punto, ser el sucesor de un glorioso disco como es “Endgame” (2009), sin poder replicar ni un poquito el sentimiento de velocidad y violencia que se vio en tal gran placa.

Con canciones que se olvidan rápidamente, una duración un tanto tediosa de casi una hora repartida en 13 canciones, y un desgaste que ya se veía venir, “Thirteen” es un eslabón perdido en una cadena discográfica llena de altibajos. Aún así contiene varios experimentos interesantes y es un álbum que conviene revisitar cada cierto tiempo, trayendo varios recuerdos a nuestra mente.

Calificación: 7.4 / 10


#12. So Far, So Good… So What! (1988)

Si en retrospectiva nos posicionamos en 1988 desde nuestra actualidad, veremos que “So Far…” sufre por haber estado ubicado entre dos absolutos titanes de Megadeth, el predecesor “Peace Sells… But Who’s Buying?” (1986), y esa obra maestra del Thrash que fue “Rust in Peace” (1990), por ende “So Far, So Good… So What!” termina siendo un eslabón perdido y más flojo en la discografía de Megadeth, que más allá de algunos temas que hoy se volvieron icónicos, es un disco que suele pasar rápidamente a la intrascendencia.

De todas maneras si lo analizamos fríamente termina siendo un disco potente y con varios momentos únicos, como esa sentida dedicatoria al fallecido Cliff Burton en “In My Darkest Hour” (clásico indiscutido) o esa intro instrumental que quema todos los cilindros con “Into the Lungs of Hell”. “Set the World Afire” también se convirtió en otro clásico thrashero todoterreno, y el cover de Sex Pistols “Anarchy in the U.K.” se volvio una versión muy recordada y aún más sucia del laureado himno del Punk. Megadeth estaba preparando el terreno para lo que sería uno de los mejores discos en la historia del Metal.

Calificación: 7.6 / 10


#11. The World Needs A Hero (2001)

Luego del fiasco que significó el experimental e innecesario “Risk” (1999), Megadeth retornó a un sonido más clásico y estándar, que si bien continuaba bastante alejado de la faceta thrashera de los ‘80, se siente como un paso en la dirección correcta, evocando a otras glorias noventeras como “Countdown to Extinction” (1992) o “Youthanasia” (1994).

The World Needs a Hero” es un disco largo, versátil y lleno de canciones memorables como el comienzo con “Disconnect”, la emotiva balada “Promises”, el particular y acertado himno “Dread & the Fugitive Mind”, y también algunas cuestiones de relleno como una innecesaria secuela para el clásico “Hangar 18” en “Return to Hangar”, o el cierre con “When” y sus 9 minutos, canción que prácticamente resulta un plagio de “Am I Evil?” de Diamond Head. Un disco recomendado pero que en el espectro global suele ser muy pasado por alto.

Calificación: 7.9 / 10


#10. Killing is My Business… And Business Is Good! (1985)

El debut de Megadeth solo puede definirse con estos adjetivos: velocidad, agresividad, furia y venganza. Y es que el impulso vengativo del icónico y entonces muy joven frontman Dave Mustaine luego de su expulsión de Metallica, logró que esa ira y bronca acumulada se volcara en la creación de una banda que nació para probarle a sus ex-compañeros que había mucha habilidad, violencia y destreza por probar en sus nuevos trabajos. “Killing is my Business…” se convirtió en otro disco fundamental de la ferviente escena thrashera, uno que recae en el virtuosismo y la intensa habilidad de tocar a mil por hora que Mustaine quería probar tan desesperadamente.

El resultado es un álbum mucho más vertiginoso que lo que venía haciendo Metallica hasta entonces con sus “Kill’Em All” (1983) y “Ride the Lightning” (1984), incluyendo incluso una canción (“Mechanix”) compuesta por Mustaine que fue utilizada por Hetfield y Ulrich en su debut y bajo el nombre de “The Four Horsemen”, solo que la versión de Megadeth necesitaba ser más rápida y frenética. Mustaine logró su cometido y de aquí en más todo sería cada vez más grande para Megadeth, convirtiéndose en un bastión fundamental para todo el movimiento Thrash Metal.

Calificación: 8.1 / 10


#9. The System Has Failed (2004)

Y si con “The World Needs a Hero” (2001) el sonido de Megadeth se acercaba más a lo que los fans amamos, “The System Has Failed” significó otro punto alto en su discografía y un acercamiento al enfoque thrasher de antaño, sin perder ese estilo más melódico noventoso. También sería el primer disco sin el bajista original David Ellefson (quien estuvo ausente de la banda desde 2002 a 2010), además de que la banda venía de un hiato y Dave Mustaine recurrió a músicos de sesión que no se quedaron como miembros permanentes de Megadeth.

Con toda esta polémica por detrás, además de la recuperación de Mustaine de una fuerte lesión en el brazo que tuvo un par de años atrás, “The System Has Failed” resulta una especie de milagro musical donde todo parecía destinado al fracaso, pero las piezas encajaron y nos regalaron un buen puñado de gemas pesadas que seguimos hasta el día de hoy atesorando.

Calificación: 8.3 / 10


#8. Cryptic Writings (1997)

Megadeth venía de una gran racha de discos clásicos durante los ‘90, con la trifecta “Rust in Peace” (1990), “Countdown to Extinction” (1992) y “Youthanasia” (1994) formando una trilogía perfecta y representante de ambas facetas de la banda hasta el momento. “Cryptic Writings” continúa la tendencia noventera de la banda ya alejada totalmente del Thrash, pero con resultados no tan efectivos como los discos anteriores.

Un álbum que contiene algunos de los clásicos que la banda sigue interpretando hoy en día como “Trust”, “Almost Honest” o “She-Wolf” (todos favoritos de los fans), rodeado de otras canciones no tan memorables que denotaban un desgaste general. Aún así, “Cryptic Writings” representa una buena fotografía del Megadeth de ese entonces y es recordado con cariño.

Calificación: 8.4 / 10


#7. Dystopia (2016)

Tras un disco flojo y olvidable como fue ‘Th1rt3en’ (2011) y otro particularmente malo y desubicado como Super Collider’ (2013), la sinfónica liderada por Dave Mustaine necesitaba de una placa que reivindicara su gloria heavy/thrasher, y afortunadamente eso llegó con Dystopia’, el álbum que devolvió a Megadeth su status legendario dentro de la comunidad metálica. Tras un polémico cambio de formación que influyó la incorporación en guitarras del virtuoso Kiko Loureiro (Angra) y el todoterreno Chris Adler (Lamb of God) en baterías, los temas fluyen impecablemente y se reparten entre batacazos thrasheros con olor a 80s, e incursiones más melódicas que recuerdan a joyitas noventeras como Youthanasia’ (1994). Un éxito para el colorado y sus secuaces.

Calificación: 8.5 / 10


#6. United Abominations (2007)

Tres años después de su regreso con The System Has Failed’ (2004)Megadeth finalmente construye el disco que los pone en la primera plana nuevamente, lleno de himnos de heavy/thrash moderno que quedarían resonando y generarían polémica por su alto contenido político y social, como es costumbre en la temática lírica del buen Dave Mustaine. La formación para este disco es una de las menos emblemáticas de Megadeth, con James LoMenzo en el bajo, Glen Drover en guitarra y Shawn Drover en batería, pero aún así las canciones tienen el suficiente peso y el carisma de Mustaine para salir como un disco victorioso y lleno de contenido de calidad.

El quinteto de canciones de arranque se torna insuperable: Sleepwalker’ es un clásico instantáneo que podía haber salido tranquilamente en Countdown to Extinction’ (1992) o Youthanasia’ (1994)Washington is Next!’ es otro bombazo controversial que hizo que me aprendiera de memoria su letra en un santiamén; Never Walk Alone… a Call to Arms’ es un hitazo con un riff memorable; United Abominations’ rebosa carisma y groove; y ‘Gears of War’ se vuelve adictivo con cada escucha. Luego tenemos otros experimentos como la re-grabación del clásico A Tout le Monde’ junto a Cristina Scabbia (Lacuna Coil) y el cierre con un temazo thrashero como es Burnt Ice’ con un Dave Mustaine sacado en la guitarra. Uno de los grandes discos modernos de Megadeth.

Calificación: 8.7 / 10


#5. Peace Sells… But Who’s Buying? (1986)

Luego de un esencial pero modesto debut con “Killing is My Business…” en 1985, Megadeth estaba lista para probarle al mundo (y a Metallica) que eran los más rápidos, agresivos y técnicos de la cuadra thrashera, y todo terminó de explotar con “Peace Sells…”, su segundo disco y el que los puso finalmente en el mapa, aprovechando el surgimiento y popularidad mayor que estaba teniendo el Thrash Metal para la segunda mitad de los ochentas.

Un disco que de entrada está lleno de clásicos que no podrían faltar en algún concierto futuro de Megadeth, con “Wake Up Dead” o el tema título “Peace Sells” a la cabeza. Polémicas que no serían interpretadas por mucho tiempo más como “The Conjuring”, o bombazos enérgicos como la indispensable “Devil’s Island”. La sinfónica del colorado Mustaine pisaba fuerte con este lanzamiento, y sería apenas el principio.

Calificación: 8.8 / 10


#4. Endgame (2009)

Luego de un gran álbum como fue United Abominations’ (2007), la Sinfónica del Colorado estaba dispuesta a ir un paso más allá y entregar un glorioso disco de thrash metal como no ocurría desde aquel mágico Rust in Peace’ (1990), pero adoptando los elementos melódicos y modernos de los últimos tiempos, creando así el disco definitivo de Megadeth de la década de 2000, y que en mi opinión aún no ha podido ser superado por los lanzamientos posteriores. Endgame’ es adrenalina, fuego, frenetismo y melodía, con clásicos imborrables y un hit tras otro, mostrando a un Dave Mustaine inspiradísimo y sin bajar las revoluciones.

Temazos como This Day We Fight!’ Headcrusher’ se convierten instantáneamente en himnos thrasheros de la vieja escuela por su velocidad y violencia; 1,320’ derrocha speed metal con un vértigo impresionante y una adicción por volver a escuchar nunca vista; incursiones más melódicas y sentidas como 44 Minutes’ o Bodies’ nos muestran al Megadeth más noventero y reflexivo; el tema título Endgame’ es un golpe político-social en la forma de un bombazo thrashero y super efectivo, y la balada trágica The Hardest Part of Letting Go… Sealed with a Kiss’ adquiere una vuelta de tuerca agresiva que no esperamos y abrazamos enormemente. Un clásico moderno del thrash, y uno de los mejores discos de Megadeth.

Calificación: 9 / 10


#3. Youthanasia (1994)

Cerrando una perfecta trilogía que inició en 1990 con el obligatorio “Rust in Peace” y continuó en 1992 con el igual de esencial “Countdown to Extinction” (ya se imaginarán los primeros puestos), “Youthanasia” trae nuevamente al Megadeth enfocado y cancionero que se vio en “Countdown…”, por fuera del Thrash pero entregando un Heavy Metal de calidad indiscutida que recae en las composiciones y apuesta mucho al formato canción, logrando una cantidad importante de himnos que trascenderían ese momento temporal.

Cuando uno ve la lista de canciones y aparecen cosas como “Reckoning Day”, “Train of Consequences”, la clásica balada poderosa “A Tout Le Monde”, el caño tremendo de “The Killing Road”, o bombazos como “Family Tree” o “Victory”, sabemos que estamos ante otro discazo del colorado cerrando una primera mitad de década espectacular.

Calificación: 9.2 / 10


#2. Countdown To Extinction (1992)

Con el ocaso del Thrash Metal ya en toda su dolencia, e influenciado fuertemente por una corriente marcada por el disco negro de Metallica editado el año anterior, el colorado Mustaine no pudo dejar de lado sus ansias de venganzas y también adoptó el sonido de Megadeth a las tendencias del momento, resultando en un Heavy Metal que poco y nada tenía de Thrash pero que probó ser tremendamente efectivo ante un público que cambiaba junto con las bandas.

Luego de una gema preciosa como fue “Rust in Peace” (1990), Megadeth pega ese tan conocido volantazo artístico y nos regala una placa llena de hits metaleros más accesibles, pegadizos y mucho más centrados en el formato canción que en el virtuosismo y aceleración desmedida. Manteniendo la formación ganadora complementada con Friedman, Ellefson y Menza, Mustaine sale totalmente victorioso con un conjunto de 11 himnos eternos que se transformaron instantáneamente en clásicos.

Calificación: 9.4 / 10


#1. Rust in Peace (1990)

A inicios de la década del ‘90, el mundo del Thrash Metal estaba por dar un giro inesperado y poco beneficioso. Por fortuna para Dave Mustaine y sus Megadeth esto aún tardaría un poco más en llegar, y en 1990 el cuarteto daría a luz al que para muchos es considerado el mejor disco de Thrash Metal de la historia, y uno de los más importantes en todo el movimiento metálico. “Rust in Peace” es el disco perfecto de Thrash, combinando técnica y virtud con agresividad, velocidad, letras controversiales y una actitud aguerrida respaldada con performances de ensueño.

Es el disco que inicia la era de la formación más clásica y recordada de Megadeth, con el imponente guitarrista Marty Friedman y la máquina de matar Nick Menza tras los parches, uniéndose a un Dave Mustaine totalmente inspirado y a un David Ellefson enfocado y proporcionando las bases necesarias para que los engranajes nunca paren. Con clásico tras clásico de inicio a fin, “Rust in Peace” se ganó un lugar por siempre en el podio de los discos metálicos y el impacto que traería a las generaciones posteriores sigue siendo hoy en día incalculable.

Calificación: 9.6 / 10



Alejandro Melgar

Absoluto entusiasta del Metal en casi todas sus variantes y sub-géneros. Melómano, coleccionista de discos y experto en armar documentos, listas y rankings. La estructura me garantiza paz y organización. Amo las series, películas y estoy muy arraigado en la cultura pop, además de disfrutar la naturaleza y el aire libre. Y a pesar de todo esto, soy muy sensible.

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