SHADOWLAND – The Necromancer’s Castle (Album Review)

Por Michael Prado

El Heavy Metal clásico, por más que les guste o no les guste a algunos, sigue siendo caldo de cultivo para que nazcan bandas que desean repercutir con su propuesta en este estilo, donde los riffs potentes de guitarra, energía desbordante en sus canciones, batería a todo galope y una voz de tonos imposibles, son las características más preponderantes en el mismo.  Y en esta nueva reseña vamos a hablarles de un grupo realmente interesante, donde una chica es la cantante.

Shadowland es una banda nacida en la década anterior (más precisamente en el 2018) al abrigo de “la ciudad que nunca duerme”, la siempre referenciada y concurrida New York City, de la cual son integrantes la cantante Tanya Finder (que, para quienes les interese también y anden por Manhattan, además es tatuadora y dibujante), los guitarristas Jeff Saint Filmer y Al Bulmer, el bajista Cedric Obando y el baterista Dave Hawk.  Estos chicos han grabado un demo en el 2018, un EP de nombre “The Watcher” en el 2019 y un sencillo intitulado “Lost City”.  Ahora bien, para este 2021, se preparan a dar el campanazo de su primer LP, mismo que tendrá por nombre “The Necromancer’s Castle”.

De primera entrada nos encontraremos con una banda que busca dar realmente amplio énfasis al poder de las guitarras y sus riffs, un trabajo realmente interesante en la batería por parte de Dave Hawk, donde lo veremos haciendo uso constante del doble bombo (aunque las canciones no llegan a alcanzar las velocidades trepidantes, por ejemplo, de un “Painkiller” de Judas Priest o el “Sermons Of The Sinner” que sacó hace unas semanas KK’s Priest) y la voz de Tanya, quien tiene un tono de chica rebelde y desenfadada, algo que le dará un toque realmente apropiado a cada una de las canciones, mismas que empezaremos a describir.

Con un sonido grave de sintetizadores y una narración en la voz de Tanya, pasando a los riffs potentes y golpeteo desatado de la batería, inicia el álbum con “Ligeia”, canción que de una vez nos introduce a la propuesta del grupo, y en el cual nos encontraremos con una producción que no es muy pulida que digamos, pero si no nos molesta este detalle, creo que podremos disfrutar de lo que este quinteto nos ha preparado.  El solo de guitarras apuesta a notas muy agudas al inicio, pasando a tesituras más clásicas del género posteriormente.  La verdad el estilo de canto de Tanya bien podría darle el chance de hacer un dueto muy adecuado con el buen Bruce Dickinson.

Siempre he dicho que en los discos de Heavy Clásico es indispensable que los riffs de guitarra sean algo que se logre saborear y degustar satisfactoriamente.  Pues bien, “The Necromancer’s Castle”, pieza que da nombre al disco, tiene precisamente eso, además de una oscilación interesante entre momentos de golpeteos contundentes, pero sin mucha aceleración de la batería, tras lo cual el doble bombo se activa y alcanza velocidades que desatarán nuestro headbanging.  El tono de la canción nos hará sentirnos como si fuéramos al castillo del que habla esta pieza, mismo que parece estar ilustrado en la bonita portada del álbum, obra de la misma Tanya Finder (recordemos que ya les dije que ella también es dibujante).  Nuevamente el solo nos trae notas muy agudas por parte de ambas guitarras que saben complementarse de manera agradable al oído.

La cantante, tatuadora y dibujante Tanya Finder, será la encargada de narrarnos musicalmente con su voz cada uno de los relatos en las 8 canciones que componen este interesante pero algo desprolijo “The Necromancer’s Castle”.

Ya con un sonido que es más reminiscente de grupos como Riot y Saxon, además de tener la particularidad de ser la pieza en la que más llega a percibirse el trabajo de Cedric Obando en el bajo, “Walking In Shadows” sigue con esa atmósfera cargada de algo de tensión contaminada de una perversidad circundante que tuvo su predecesora en esta fila de canciones que comprende este redondo.  En definitiva que estos chicos son amantes de esas temáticas oscuras, que han dado tantos réditos en el pasado a grupos que hoy día son leyendas (para mayores referencias de ello, pues hay que recordar álbumes como “Killers” y “The Number Of The Beast” de Iron Maiden, ¡es que sí, oscuridad y Heavy Clásico son como uña y mugre!).

Vaya que el álbum no quiere dejarnos reposar, y la horda de riffs deliciosos y batería que nos hará mover la cabeza con su ritmo sostenido pero característico de este género nuevamente se hacen presentes en “Rising Tide”, donde tenemos más presencia de melodías a lo largo de la canción en los 2 pares de 6 cuerdas, sobre todo al llegar el interesante estribillo.

Con un riff de guitarra inicial que me recordó algo que ya se ha escuchado en “Moonchild” de Maiden, llega el momento de entrar a la palestra para “Warhound”, una pieza donde se nota más que en ninguna otra la influencia que la banda creada por Steve Harris en la navidad de 1976 ha tenido en estos 5 músicos.  Hasta los riffs de guitarra beben mucho de la influencia que han dejado Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers (inclusive al iniciar el solo de guitarras me sentí un tanto de remembranzas a “Hallowed Be Thy Name”).  Pero con todo y eso la pieza se defiende bien, y tiene un segundo solo de guitarra bastante melodioso.

Los fans de años del Hard Rock y Heavy Metal quedarán enganchados desde su mero arranque con “Remains”, una pieza que apuesta más al Rockcito pesado en esta ocasión, donde tendremos pinceladas interesantes de cosas que ya hemos vivido con grandes como Deep Purple, Scorpions, entre otros.  Aún así la pieza no resulta tan efectiva como el resto de sus acompañantes, y sufre precisamente por eso, por alejarse de la propuesta que ha manejado el grupo hasta este momento, y si a eso le añadimos que es es una de las más largas en el redondo (solamente superada por la inicial “Ligeia” en ese rubro), pues siento que los más puristas tendrán que recurrir a una práctica que yo repudio y no recomiendo para nada como lo es darle al botón de “Skip”.  Eso sí, el solo de guitarra es bonito, y quizás la parte más destacada en la canción.

La batería también tiene derecho de dar punto de partida a una canción, y esto ocurre cuando los tamborazos de Dave Hawk nos introducen a “Easy Livin’”, otra pieza sumamente influenciada por Maiden, especialmente en las melodías de guitarra (esa inicial parece tomada del “Piece Of Mind” (1983) de la Doncella de Hierro).  Musicalmente es de esas piezas con las que uno se pone el casco, le sube el volumen a tope y se manda a pista “a todo gas” (sin referencia al nombre que le dieron en el viejo continente a cierta saga de películas).

¿Cómo, ya vamos a terminar?  Sí, el disco es compuesto apenas por 8 piezas que en conjunto alcanzan a sobrepasar con poquito los 38 minutos, y la final en esta travesía heavy es “Pretty Faces”, otra pieza más donde el legado de Maiden, Riot y Saxon se hacen evidentes.  Siempre he pensado que un buen álbum debe tener “un gran inicio y un gran final”.  Hay que ser sinceros, tanto “Ligeia” como “Pretty Faces” no serán canciones que nos vuelen el cráneo, pero tienen lo suyo, aunque es innegable que son el reflejo de lo que ha sido este álbum: algo en cierta forma genérico, que no busca sobresalir sino ser la primera carta de entrada al mundo del arte de manera más seria para estos jóvenes neoyorquinos.  Pero hay que decirlo una vez más, el solo de guitarra en esta pieza me parece muy destacado, y es lo que le salva el momentum a este final que, de no ser por eso, nos dejaría una sensación de algo de desconcierto.

En fin, si bien hemos tenido casos de bandas cuyo debut resulta ser un verdadero boom (se me vienen a la mente ejemplos como el “Glory To The Brave” de HammerFall o el “Legends Of Human Spirit” de ShadowStrike, banda vecina de estos Shadowland), no creo que deberíamos ser tan duros con este quinteto y su primer LP, aunque tampoco podemos caer en el otro extremo de la alcahuetería.  La producción como tal resulta muy mejorable, hay ideas interesantes pero que no terminan de despegar, y en términos generales, lo que más resalta en este álbum es la voz de Tanya y los solos de guitarra.  No queda más que esperar a que estos chicos sigan creciendo y madurando en su labor como artistas, para que en un futuro lanzamiento la rompan a gran escala.


Sello: No Remorse Records
Lanzamiento: 2 de Octubre, 2021
Género: Heavy Metal

“The Necromancer’s Castle” tracklist:

  1. Ligeia
  2. The Necromancer’s Castle
  3. Walking In Shadows
  4. Rising Tide
  5. Warhound
  6. Remains
  7. Easy Livin’
  8. Pretty Faces

SHADOWLAND – The Necromancer’s Castle

El Heavy Metal gringo siempre será una caja de sorpresas. Así como puedes tener una grata sorpresa puedes quedar algo desencantado. Y no es que el LP debut de estos Shadowland sea precisamente malo, simplemente queda a deber con ciertos aspectos cruciales como la producción y el enganche. Confío que a futuro irán mejorando para traer un producto digno del mejor Heavy Metal.
7.2

Producción

6.7/10

Composición

7.7/10

Replay Value

7.2/10

Valoración Personal

7.3/10

Michael Prado

De Costa Rica para el mundo. Fan de la música DE VERDAD, hecha con sentimiento y verdadero amor al arte, sin importar el género, aunque debo admitir que doy amplia preferencia a lo que ha sido creado en Metal, Rock, música Celta, Clásica, soundtracks de Videojuegos, Electrónica y demás. Un abrazo y bendiciones para tod@s.

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