NEAL MORSE – Sola Gratia (Album Review)

No es novedad que estamos pasando por un año atípico y trágico para la humanidad. La pandemia que nos azota ha hecho particular mella en los artistas y bandas que buscan toda manera posible para seguir sobreviviendo y mantenerse activos y rentables en una realidad que nos pega a todos de alguna manera. En el mundo de la música, algunos optan por ofrecer conciertos por streaming, otros realizan videoclips desde la cuarentena o participaciones especiales, otros adelantan (o atrasan) lanzamientos de sus discos… ¿y qué hace Neal Morse? Te construye un disco completo de cero en un lapso de pocos meses. Así es el maestro: inquieto, prolífico, creativo. Claramente no pudo quedarse de brazos cruzados, por lo que hoy estaremos evaluando lo que él mismo ha llamado como su “disco de cuarentena”.

La inspiración para este álbum tanto en título como en líneas compositivas y artísticas vino nada menos que de uno de sus opus más queridos y recordados: el imprescindible ‘Sola Scriptura’ (2007). En ‘Sola Gratia’ vamos a encontrar pequeños pasajes líricos y melódicos que nos acerquen a aquella magnánima obra, sin abusar de las referencias y logrando que brille con luz propia, claro está. Lo cierto es que el trabajo está mucho más cerca de las incursiones solistas de Neal como el mencionado ‘Sola Scriptura’, ‘Question Mark’ (2005), y trabajos más recientes como la ópera rock ‘Jesus Christ: The Exorcist’ (2019), adoptando un formato más “a la antigua” en el que el maestro se encargó de la completa composición y se hace cargo de todas las vocales, contrario a la forma de trabajar de la Neal Morse Band, donde cada esfuerzo es más colaborativo.

De esta manera y utilizando el modo compositivo de la vieja escuela, Neal envió las partes correspondientes a los eternos colaboradores Mike Portnoy y Randy George, ellos hicieron lo que mejor saben hacer y ¡pum!, el resultado es otro sensacional álbum conceptual más corto, enfocado y divertido, que no trascenderá barreras ni pasará a la historia como lo mejor que haya hecho Neal Morse, pero que sin dudas entretiene y demuestra ser un producto de calidad y una joyita progresiva que destaca por sobre muchos lanzamientos de este mismo año.

Temáticamente el álbum se centra en la historia del Apóstol Pablo y su inicial persecución de los primeros cristianos, hasta su posterior iluminación y conversión, una historia que se siente por demás familiar en los territorios morsenianos. La historia de la “journey” de un personaje en particular desde un lugar oscuro hacia la evidente iluminación es algo que hemos visto incontables veces en su obra previa (‘Snow’, ‘The Similitude of a Dream’, ‘The Great Adventure’, etc), pero no por eso deja de ser disfrutada ni deja de tener sus propias vueltas de tuerca para hacerla entretenida. Todo arranca con lo que ya sabemos, un ‘Preface’ donde Neal en formato acústico hace un preludio histórico recitando conocidas líneas de aquel mastodonte que fue ‘The Door’ en ‘Sola Scriptura’, pero adaptando letras y melodía a la historia corriente. Esta breve intro rápidamente se transforma en otra clásica ‘Overture’ instrumental (¿cuántas van ya con ese nombre?) donde el trío muestra nuevamente su virtuosismo y una química intacta, ¡lo hacen ver todo tan fácil!

La historia verdadera comienza con ‘In The Name of The Lord’, el primer single liberado y un hitazo rockero bien directo y poco progresivo que hará las delicias de los que busquen un sonido más radial y cabeceador. Una breve pero efectiva canción que finaliza con otro guiño a ‘Sola Scriptura’ para dejar contentos a nosotros, los nerds progresivos que “¡entendimos esa referencia!”. Otra incursión breve y alegre viene de la mano de ‘Ballyhoo (The Chosen Ones)’ , un tema más ‘quirky’ y experimental de esos que le encanta probar a Neal. El resultado es una canción que no aporta demasiado pero que interpretada en vivo en el futuro hará que todos movamos los brazos de izquierda a derecha siguiendo el dogma de nuestro pastor progresivo.

Rápidamente descubrimos que en el disco aparecen varios interludios que interconectan la historia, de esta manera el disco se compone de una cantidad importante de tracks, en lugar de generar tres o cuatro canciones largas. En esto se adopta el formato utilizado en ‘Question Mark’, en contraste a lo hecho para ‘Sola Scriptura’. Así encontramos ‘March of the Pharisees’, un interludio groovero donde el bajo de Randy George adquiere predominancia y un aura misteriosa y maligna impregna la melodía dejándonos extasiados y preparados para lo que sigue. ‘Building a Wall’ fue el último single que se liberó hace poco, y en ella encontramos un hitazo rockero de estadio lleno de coros que serán una delicia para replicar en vivo con todo el público agitando su puño en alto. Tiene unos aires a ‘We Will Rock You’ de Queen por la simpleza de su arranque y lo pegadizo de su ejecución; sin dudas será un éxito en el inminente Morsefest 2020 y futuras presentaciones.

Sola Intermezzo’ es justamente lo que se imaginan, un interludio instrumental de lo más progreta que recuerda mucho a esas incursiones de Neal en su faceta solista y más experimental, sin las presiones del tiempo ni la accesibilidad; un agradable y virtuoso impasse que da paso a ‘Overflow’,

imponente balada marca registrada de Neal Morse, de esas que nos emocionan y nos iluminan en días grises. Aunque la repetición de estrofas puede llegar a ser cansadora, abrazamos la canción como un regalo divino del maestro una vez más. ‘Warmer Than the Sunshine’ arranca siendo otro intermedio instrumental quirky y bien prog que termina enganchando con un verdadero temazo como es ‘Never Change’ , un ejercicio etéreo y psicodélico que recuerda indudablemente a Pink Floyd en las atmósferas que genera, completa con un increíble solo de guitarra blusero cortesía del prodigio Eric Gillette, pieza fundamental de la Neal Morse Band, que acá tiene un guest spot reducido pero totalmente certero y emotivo (que no será el único, sigan leyendo).

Ya acercándonos al tramo final del disco, ‘Seemingly Sincere’ se alza como mi favorita del mismo. Siendo una extraña elección para liberarse como single, esta gigantesca hazaña de nueve minutos y medio muestra al trío de músicos en sus mayores momentos de excelencia, además de arrancar con un aire retro de sintentizador ochentero que lo acerca a sonidos más modernos pero a la vez se siente como una película de ciencia ficción de los 80 (o un capítulo de Stranger Things, que es más o menos lo mismo). Es una de esas canciones que generan una bocanada de aire fresco en el vasto (y a veces repetitivo) catálogo de Neal, por lo que se transforma en una inclusión fundamental en ‘Sola Gratia’, completa con una sección intermedia instrumental donde todos brillan con luz propia y en su comunión como banda no hay nada igual en la actualidad.

Otro hilo conector de tramas que hacen avanzar la historia hacia el clímax llega con ‘The Light on the Road to Damascus’, que se muestra claramente como el principio del final, épica y rimbombante, enganchando perfectamente con ‘The Glory of the Lord’, otra de esas baladas de ensueño donde las lágrimas empiezan a aparecer. Musicalmente es similar a otras incursiones del maestro en materia de “emotividad de final de álbum”, pero el punto fuerte es un solo de guitarra espectacular donde nuevamente aparece Eric Gillette, en lo que se podría llamar la secuela espiritual de ese clásico solo insuperable que aparece sobre el final de ‘The Door’ en ‘Sola Scriptura’, cuya versión original fue interpretada por Paul Gilbert. El sentimiento generado es similar, uno queda extasiado ante tanto sentimiento y virtuosismo. Como dato “nerd” extra, la canción lleva el mismo nombre que uno de los tracks que aparecen en ‘Question Mark’ (2005), pero esto es puramente coincidental ya que no hay referencias líricas ni musicales a esa canción.

El final definitivo llega de la mano de ‘Now I Can See/The Great Commission’, y acá es donde el disco pierde algunos puntos ya que carece del punch extasiante de otros cierres de disco recientes como ‘Broken Sky/Long Day Reprise’ o ‘A Love that Never Dies’; uno de repente está esperando ese cierre magnífico que en realidad nunca llega y nos deja un sabor agridulce. Prefiero quedarme con ‘The Glory of the Lord’ como final real del disco.

Soy un hombre de rankings, no puedo escuchar un disco sin compararlo con obras previas anteriores de su autor. Si tuviera que ubicar ‘Sola Gratia’ en un listado de discos de Neal Morse, definitivamente no quedaría dentro de lo más grande que haya hecho en su carrera. Hay un tándem intocable de discos que incluyen los mencionados ‘Sola Scriptura’, ‘Question Mark’ y los dos últimos con la NMB (TSOAD y TGA), y ‘Sola Gratia’ no se acerca ni por asomo a esas obras. Más bien lo ubicaría en el podio junto con obras que son muy buenas pero que en retrospectiva han caído en la intrascendencia, por ejemplo ‘Lifeline’ (2008) o ‘Momentum’ (2012). Esto no quiere decir que sea un disco mediocre, el sello Neal Morse de calidad está garantizado más que nunca y vamos a encontrar una obra progresiva superior a la mayoría de los lanzamientos de este 2020, pero si lo comparamos con la propia obra del maestro, le falta excelencia.

Sello: InsideOut Music / Radiant Records
Fecha: Setiembre 11, 2020
Género: Progressive Rock

Músicos:

  • Neal Morse: Voces, guitarras, teclados
  • Mike Portnoy: Batería
  • Randy George: Bajo
  • Gideon Klein: Cuerdas

“Sola Gratia” track-listing

  1. Preface
  2. Overture
  3. In The Name Of The Lord
  4. Ballyhoo (The Chosen Ones)
  5. March Of The Pharisees
  6. Building A Wall
  7. Sola Intermezzo
  8. Overflow
  9. Warmer Than The Sunshine
  10. Never Change
  11. Seemingly Sincere
  12. The Light On The Road To Damascus
  13. The Glory Of The Lord
  14. Now I Can See/The Great Commission
Neal Morse - Sola Gratia
  • 9.3/10
    Producción - 9.3/10
  • 8.5/10
    Composición - 8.5/10
  • 8.6/10
    Replay Value - 8.6/10
  • 8.5/10
    Valoración Personal - 8.5/10
8.7/10

Si tuviera que ubicar ‘Sola Gratia’ en un listado de discos de Neal Morse, definitivamente no quedaría dentro de lo más grande que haya hecho en su carrera. Hay un tándem intocable de discos que incluyen los mencionados ‘Sola Scriptura’, ‘Question Mark’ y los dos últimos con la NMB (TSOAD y TGA), y ‘Sola Gratia’ no se acerca ni por asomo a esas obras. Más bien lo ubicaría en el podio junto con obras que son muy buenas pero que en retrospectiva han caído en la intrascendencia, por ejemplo ‘Lifeline’ (2008) o ‘Momentum’ (2012). Esto no quiere decir que sea un disco mediocre, el sello Neal Morse de calidad está garantizado más que nunca y vamos a encontrar una obra progresiva superior a la mayoría de los lanzamientos de este 2020, pero si lo comparamos con la propia obra del maestro, le falta excelencia.

Alejandro Melgar

Absoluto entusiasta del Metal en casi todas sus variantes y sub-géneros. Melómano, coleccionista de discos y experto en armar documentos, listas y rankings. La estructura me garantiza paz y organización. Amo las series, películas y estoy muy arraigado en la cultura pop, además de disfrutar la naturaleza y el aire libre. Y a pesar de todo esto, soy muy sensible.

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