SLASH – Orgy Of The Damned (Album Review)

  • 🎸 Blues/Rock
  • 🌎 Estados Unidos
  • 💿 Gibson Records
  • 📆 17 de Mayo, 2024

Por Santino G. Barbas

Probablemente encontremos como el artista más ocupado y más fructífero, extraído del riñón de los Guns n’ Roses a Saul Hudson, más conocido como Slash, debido a la cantidad de proyectos y álbumes que el mismo guitarrista ha producido desde aquel lejano 1995, cuando editó el álbum «It’s Five O’Clock Somewhere», con su proyecto Slash’s Snakepit, y paralelamente cerraba la puerta de manera absoluta a su antigua banda de Los Angeles.

Creo que es seguro asumir que si estás leyendo esto hay un porcentaje muy alto de que ya estés emparentado con el hombre detrás del nuevo álbum o al menos hayas escuchado su trabajo en alguna circunstancia, ya que Slash es una entidad en sí mismo e incluso ahora, con cuarenta años de trayectoria, cuenta con un catálogo de quince álbumes lanzados bajo su nombre, a lo que se le pueden sumar múltiples colaboraciones.

En 2010 lanzó su primer álbum “solista”, autotitulado, el cuál contó con múltiples colaboraciones de renombre, por citar algunos: Ozzy Osbourne, Lemmy Kilmister, Chris Cornell, M. Shadows y, por supuesto, Myles Kennedy. Éste fue, hasta la fecha, su primer trabajo en el cual tuvo control absoluto de la creación de las canciones (más allá de los retoques ocasionales que los intérpretes aportaron, y los productores que estuvieron involucrados en el proyecto).

Ahora bien, este 17 de mayo de 2024, será lanzado mundialmente, a través del sello Gibson Records, «Orgy of the Damned»; un álbum de versiones de viejos clásicos de blues contando, nuevamente, con variados invitados de lujo, y contando con el sello en la producción del emblemático Mike Clink.

El abridor del álbum, ‘The Pusher’, es una reelaboración alegre y suave de Hoyt Axton, que se destaca más por su inclusión en la película Easy Rider, bajo la interpretación de Steppenwolf, y cuenta con la colaboración de Chris Robinson (The Black Crows). Es una pieza de tempo lento, con varias secciones que separan a la misma, pero que a su vez, como conjunto, mantiene una vibra y una atmósfera muy chill a lo largo de sus siete minutos de duración. A la misma le sigue una canción que me resulta increíblemente familiar, ‘Crossroads’, del artista Robert Johnson. Gary Clarke Jr hace aquí un gran trabajo, pero creo que el original nunca será superado y, aunque hay algunos tonos suaves maravillosos, es un poco bullicioso para mí. No obstante, funciona perfectamente como continuación de la apertura del álbum, ya que levanta el ritmo cardíaco y los ánimos por su energético beat.

A esto le sigue inmediatamente una gran cantidad de armónicas para el clásico ‘Hoochie Coochie Man’, que tiene los tonos gravel de ZZ Top por parte del emblemático Billy Gibbons, y todo fluye como terciopelo, es realmente notable y encaja de maravilla, además el trabajo de guitarra de Slash es particularmente digno de mención; los recursos de slide que utiliza antes del primer solo dan la sensación de ser una de las predilectas del guitarrista de los Guns n’ Roses. Es una de las pistas de blues más versionadas del mundo, pero ésta está hecha de forma auténtica con algunos retoques sumamente agradables.

Llega una selección absolutamente genial, ‘Oh Well’, que presenta el talento del cantante y compositor de country, soul y bluegrass, Chris Stapleton, y contrasta fuertemente con la canción anterior, que realmente muestra cuán diverso como género puede ser el blues. El clásico de Fleetwood Mac presenta variaciones muy distintivas y versátiles dentro de lo que hace al sonido de blues rock que cataliza el álbum. A esto le sigue ‘Key To The Highway’ con Dorothy; la primera voz femenina que escucharemos en esta placa de versiones. La quinta canción complementa perfectamente la pista anterior, haciendo de esta una de las mejores secciones del álbum y una de las más disfrutables.

‘Awful Dream’ es una canción que, sobre el papel, debería funcionar, ya que presenta a Iggy Pop (uno de los remanentes de aquel álbum de 2010) pero simplemente no pude terminar de conectarme con ella en ningún nivel, lo cual es una pena, ya que muestra otro lado funcional de la voz de la leyenda del proto punk. Simplemente la hallo un tanto unidimensional y genérica, y tampoco le ayuda que justo después Paul Rodgers (Free, Bad Company) intervenga con ‘Born Under A Bad Sign’ , y haga que de inmediato la pista anterior se vuelva casi olvidable. La segunda, originalmente compuesta por Albert King, pero está mayormente basada en la versión que grabó Cream para su álbum «Wheels of Fire», de 1968, y expone lo grandioso del timbre vocal de Rodgers, y como éste se mantiene después de tantos años.

Creo que una de las canciones más ansiosas por seleccionar fue ‘Papa Was A Rolling Stone’ (The Undisputed Truth, 1972), que presenta a Demi Lovato y la revelación de la misma es completamente satisfactoria; esta canción era todo lo que quería, que arrasara puertas y ventanas con pura potencia: para mí, sin lugar a dudas, es la pista más destacada del álbum. Su comienzo in crescendo y su vibra emocional la hacen un de los puntos más álgidos de todo el álbum, mientras que la voz de Lovato, los recursos usados en el talk box, y el solo que Slash reproduce aquí, destacan a la canción como una de las más fácilmente identificativas de todo el disco. Una más que correcta elección de la pista como corte promocional de álbum.

El primer sencillo del álbum, ‘Killing Floor’ (originalmente de Howlin Wolf), hace una aparición tardía y no solo arroja una luz diferente sobre Brian Johnson de AC/DC, sino que también presenta algunas piezas sublimes de armónica de Steven Tyler de Aerosmith. La misma termina siendo una interpretación correcta pero no mucho más, debido a una genérica interpretación rítmica, pero sólida al fin, la cual nos presenta una versión distinta del timbre de voz del nativo de Dunston, Reino Unido.

El álbum concluye con una gran trilogía de temas: ‘Living For The City’ de Stevie Wonder, en el que Tash Neal hace una interpretación maravillosa, casi imitando al enorme Wonder; ‘Stormy Monday’ (T-Bone Walker), de casi ocho minutos, presenta a la talentosa Beth Hart en las voces de corte soul y tiene una verdadera vibra de Gary Moore, la cual se caracteriza por su atmosfera melancólica y envolvente, y por último; el álbum concluye con el corte original y ambicioso e instrumental ‘Metal Chestnut’ que tiene el toque de destreza musical por todas partes. Un trabajo que emana todo el talento por parte del afamado hombre de las gafas y la galera.

SLASH - Orgy Of The Damned

“Orgy of the Damned” muestra un aspecto menos escuchado de la destreza musical de Slash. Si bien siempre ha abarcado una amplia gama de estilos y géneros, el álbum ofrece una oportunidad única de explorar un lado único de su forma de tocar y poner en primer plano un divertido viaje a través de sus fuertes inspiraciones en el blues, que han estado durante mucho tiempo en el fondo de su carrera ilustre. Las inspiraciones están claramente ahí, pero no estoy seguro de que si tuviera esto puesto en el estéreo (léase también, “plataforma de streaming”), no creo que me apresuraría a saltarme ciertas pistas a favor de las demás ya que, en general, es una creación colaborativa muy bien construida, que fluye extremadamente bien aceitada.
7.9

Producción

8.4/10

Composición

7.8/10

Replay Value

7.5/10

Valoración Personal

8.0/10

Pros

  • Excelso trabajo de guitarras a lo largo de toda la obra.
  • Notable conjunción de invitados de lujo.

Cons

  • Se lo puede encontrar carente de diversificación en su estilo.
  • Se lo puede hallar algo extenso en su duración.

Summary

 

 

 

Santino G. Barbas

Aficionado a la música, sobre todo a géneros dentro de la ramificación del Rock n' Roll, ya sea Heavy Metal o Hard Rock. Coleccionista de álbumes y misceláneas relacionadas a lo mismo. Seguidor y simpatizante de la cultura pop en lo que respecta a películas clásicas, series y animaciones.

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