Live Review: KATATONIA en Buenos Aires, Argentina (El Teatrito, 24 de Marzo de 2023)

Por Sebastián Cobas – Fotos: Fabiana Romio

Sobre las 6 de la tarde empezó a llegar la gente a las puertas de El Teatrito, y se fue armando una ordenada fila de fans, muchos de los cuales pasaban previamente por el puesto improvisado de remeras de la banda (que podían conseguirse a menos de la mitad de precio que las que más tarde se venderían a modo de merchandising oficial en el interior del local).

A las 6:30 vimos llegar una camioneta y descargar la equipación de la banda que abriría el show, algo que obviamente no fue muy publicitado, ya que la mayoría de las personas con las que tuve oportunidad de charlar no sabían quiénes cumplirían ese rol en la noche del viernes, y que nos hizo prever que era poco factible que dieran puerta a las 19:00 como estaba estipulado.

Pero llego el momento, las puertas se abrieron y poco a poco el local se fue llenando.

La cantidad de gente que media hora antes ocupaba la acera de la calle Sarmiento en una fila que apenas llegaba hasta la esquina de Callao no dejaba suponer, ni mucho menos, el lleno total que viviríamos esa noche.

Tras el telón, se traslucía el nombre de la banda de apertura, enterándonos de ese modo que se trataba de los locales Doser, de los cuales hasta el momento no teníamos conocimiento. Sobre las 20 horas la banda inició su show con una introducción con la cual aquellos que no conocíamos su propuesta, supusimos que nos encontrábamos ante una propuesta enmarcada dentro del Doom Metal, estilo que si bien dista del sonido actual de los suecos, les emparentarían al menos con sus inicios y con el gusto común de varios de los que nos encontrábamos entre el público. Nada más lejos de eso…

Pocos compases después, la banda argentina comenzó a desplegar durante media hora una propuesta cercana al Thrash Metal, con ráfagas de blast beats y letras de contenido social, que hubiesen funcionado perfecto para abrir espectáculos de bandas como Horcas o Lethal, pero que se sintió como fuera de contexto esa noche.

De todos modos, la gente mostró mucho respeto y apoyo, aplaudiendo cada tema, y sin dudas debió ser una gran experiencia para ellos el tocar ante un Teatrito que ya se encontraba casi lleno.

Mientras seguía ingresando gente al local y el calor aumentaba, los parlantes lanzaban una selección de temas de bandas como Audioslave, Mew o The Cure (sabido es el fanatismo de la banda sueca por el combo liderado por Robert Smith).

A telón abierto se hicieron los últimos aprontes en el escenario, ya con el logo de la banda en el fondo.

Y así, con cero estrellato rockero, los Katatonia bajaron todos juntos las escaleras del fondo del escenario, tomaron sus posiciones y la voz de Jonas Renske dio pie al primer tema.

Austerity”, tema que abre su último lanzamiento, Sky Void of Stars, dio también el puntapié inicial a lo que sería una velada muy particular.

Para aquellos que ya hemos tenido la suerte de ver a la banda en vivo, fueron dos las principales diferencias.

Una, claro está, la ausencia del otro miembro fundador de la banda, el guitarrista Anders Nyström, quien había ya hace tiempo comunicado su alejamiento temporal debido a problemas familiares. Anders venía siendo remplazado en buena parte de la gira por el guitarrista de Entombed A.D., Nico Elgstrand (quien ya lo había remplazado en alguna oportunidad anterior), pero los videos que habíamos visto de los últimos shows ya nos dejaban ver que la banda se presentaría como cuarteto.

La otra gran diferencia estuvo marcada por la respuesta del público. Nadie espera que en un show de Katatonia se arme un gran “agite”, es más, hay incluso memes al respecto.

Pero poco a poco, a medida que el set avanzaba, se percibía en el ambiente las ganas del público de hacerle llegar a la banda, de una u otra manera, el modo en que las canciones de Katatonia resonaban en ellos.

El público saltó, cantó cada tema (Jonas en varias oportunidades enfocó el micrófono al público, por ejemplo en “My Twin”, tema en el cual nos cedió todo un estribillo) y aplaudió con fervor. Varias veces descubrí al bajista Niklas Sandincon con cara de asombro, diciendo “woow” ante la respuesta del público.

Los coros que emulaban el leit motiv de uno de los temas, llamaron la atención de un Jonas ya mucho más suelto en el escenario y comunicativo, comentó que eso le recordaba a los cantos del fútbol y felicitó a Argentina por ganar la copa mundialista, agregando que Suecia “apestaba” en ese deporte, pero que eran buenos en el hockey.

El set se centró en presentar su último disco y algunos de sus temas más representativos de lo que podríamos llamar la tercera etapa de Katatonia, si consideramos que la primera fue la marcada por el Doom Metal, y la segunda por el sonido más alternativo.

Por esto todas las canciones que sonaron esa noche fueron temas de Viva Emptiness (2003) en adelante. No puedo negar que me quedé con las ganas de escuchar nuevamente en vivo temas de la talla de “Tonight’s Music”.

Con respecto a la performance de la banda, el único “pero” de la noche puede ponerse ante el desempeño vocal en algunos de los coros del guitarrista Roger Öjersson, que sin dudas ha elevado el nivel en este apartado, pero que en la noche del viernes tuvo algunos desatinos, seguramente fruto del cansancio. Aparte de esto, Katatonia funciona como una maquinaria aceitada, donde cada cosa está en su lugar y su música suena tan potente como elegante.

¿Hubiera sido aún mejor con la presencia de una segunda guitarra? Seguramente. Pero esto no resta calidad al espectáculo que nos brindaron.

Video: José Castillo

Jonas anunció un último tema (todos sabíamos que no lo era) y se lanzan con “Untrodden”, en el que el solo de Roger fue el gran protagonista.

La banda se retiró entre aplausos, solo para tomar un respiro y volver, ahora sí, para cerrar el show con dos temas perfectos para ocupar ese lugar en el set. “July”, uno de los singles del venerado The Great Cold Distance (2006) con sus potentes riffs nos dejó muy arriba, y solo “Evidence” podía ocupar el lugar de último tema después. Ver a un recinto como El Teatrito, completamente desbordado de gente saltando mientras cantaban junto con Jonas frases como  “…si tu mueres yo moriría también” es una imagen que quedará mucho tiempo en mi recuerdo.

Tuve el plus de compartir este recital con personas muy importantes para mí, de mirarnos entre la gente, y con una sonrisa cómplice hacernos saber cuanto significaba para nosotros ese momento, esa banda, y la música en general.

No viajamos a Buenos Aires esperando ver un show de metal, Katatonia ya está más allá de estilos, al igual que otras grandes bandas como podríamos mencionar a Tool, por ejemplo. Son experiencias musicales, apartadas de etiquetas, que podrán, según la sensibilidad de cada uno, resonar a diferentes niveles. Sin duda nosotros, así como muchos de los presentes esa noche, nos fuimos conmovidos y agradecidos de haber estado en ese tiempo y lugar.


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