FRACTAL UNIVERSE 🇫🇷 – The Impassable Horizon (Album Review)

Por Michael Prado

DE UNA VEZ ADVIERTO: si eres de esos fans del Death Metal que no toleran momentos de quietud y calma en la música, o al menos que sean más pausados de lo habitual en el género, pasa de este número, pues NO TE VA A GUSTAR muy posiblemente, eso sí, si eres abierto de mente, fijo lo vas a disfrutar.  Gracias por tu atención.  Ahora prosigamos…

Siempre he visto esto de la música como un árbol, de cuyo tronco se generan ramas donde cada una de ellas bebe de la savia que las raíces absorben de su terreno, y si bien todas son de un mismo árbol, en este caso cada una llegará a tener su particularidad que les dará cierto distintivo respecto a sus hermanas, con las cuales también compartirán ciertas características por razones de obvia genética.  Es algo que me vino a la mente al escuchar el realmente interesante material que nos ha traído para estas fechas recientes la banda francesa de Progressive/Techical Death Metal conocida como Fractal Universe, la cual, aún siendo de reciente creación, se ha sabido granjear y agenciar de manera digna un nicho de respeto en un gusto tan exigente como el del público habitual a este subgénero del Metal.

Tras el lanzamiento en 2019 de su segundo álbum «Rhizomes of Insanity» y su directo «Rhizomes Live» (donde tocaron este segundo lanzamiento en su entereza), la banda ha recaudado la suficiente energía para traer en este ajetreado 2021 un disco donde presentan un nuevo elemento en su arte que no es muy común en este género de la música, y que aparte, conociendo cómo es que llega, es todavía más de destacar, y es el hecho de que su cantante y guitarrista, el señor Vince Wilquin, pues ha decidido introducir en la música del grupo melodías de saxofón que uno pensaría de entrada que no tienen cabida en música que es más conocida por su estridencia, la brutalidad de sus voces guturales, el espíritu de Ctulthu poseyendo a sus bateros que parecen ser fuentes de energía inagotables al escuchar la demencia de sus blast beats, pero al final el resultado termina siendo muy degustable, dándole a este tercer disco de Fractal Universe, intitulado «The Impassable Horizon», un sabor sumamente aparte de lo que habitualmente se puede hallar en las intrincadas y siempre presas del meticuloso juicio de su fanaticada creaciones dentro de la vertiente del Death Metal y sus variantes (sea el Brutal, el Technical, el Progressive, e inclusive el Grindcore -acá algunos disentirán posiblemente sobre añadir esto en el Death Metal, y bien, sus razones tendrán-).

Debo confesarme que no soy tan escucha habitual de Death Metal (pese a que me encanta el trabajo de bandas como Dark Tranquillity, Mortification, Nile, entre otras), así que podría no ser lo más precisa y concisa posible esta reseña para los que sí son clientes frecuentes de este lado tan agresivo del Metal, pero les garantizo que he de dar mi mejor esfuerzo en esta oportunidad para ir desgranando lo que este destacado número nos tiene que presentar.

No hay que hacerse mucho de esperar para empezar a experimentar la potencia que uno esperaría de un grupo de este calibre al iniciar la primera canción del disco, que han dado el nombre de “Autopoiesis”, que se refiere a “la habilidad de un sistema de producirse, la interacción con su entorno y, en consecuencia, ser capaz de mantener una estructura capaz y organizada”.  ¡Vaya!, tan similar a lo que debe ser la música.  Me llamó bastante la atención que Vince Wilquin es quien interpreta todas las vocales en este disco, sean guturales, duras o más melódicas, lo cual habla muy bien de la versatilidad vocal que posee, y que será uno de los puntos más altos en este álbum.  Tenemos como agregado muy agradable un solo de guitarra por parte de Hugo Florimond, encargado de las melodías en las 6 cuerdas de este cuarteto que complementan el bajista Valentin Pelletier y el baterista Clément Denys, quien le alaba a Wilquin el ser capaz inclusive de componer partes de batería sumamente retadoras para él, que escuchando este álbum y la discografía del grupo nos deja claro que es un muy habilidoso músico tras los parches.

Más pausada en su inicio, pero con un desarrollo que nos demuestra por qué estos chicos se les encaja el mote de “Progresivos”, el disco prosigue su andar en una pieza que a mí en lo personal me transporta a las eras más añoradas por los fans de Opeth“A Clockwork Expectation” es indudablemente la muestra para mí de lo que debe ser una ideal mescolanza de la rudeza y energía del Death Metal con lo complejo y labrado del Progressive Metal, en donde tenemos para esta oportunidad una predominancia de lo último en la primera parte de la canción, que como sostengo, va ganando en potencia y contundencia conforme avanzan los minutos, donde la voz de Wilquin pasa de lo más digerible por el escucha promedio a esos guturales que no son para cualquier garganta.  Creo que después de escuchar el muy buen trabajo de Clément Denys en su performance a la batería a lo largo de esta canción voy a ser más atento en escuchar el trabajo de platillos en los discos que escuche a futuro.  No puedo dejar de mencionar la entrada triunfal del saxofón en el álbum a partir de esta pieza, un detalle que, Wilquin relata, viene trabajando desde el 2019, donde empezó a aprender a tocar este instrumento, inicialmente por diversión, pero ha quedado tan encantado por lo que le ha dejado el alma del Jazz, que se ha vuelto parte de la música de Fractal Universe en esta oportunidad.

El crescendo del punteo de guitarras por parte de Wilquin y Florimond nos introducen a la tercera canción del álbum, “Interfering Spherical Scenes”.  Destaco el trabajo atmosférico que logran las guitarras con melodías muy disfrutables a lo largo de la pieza, donde siento que tenemos una aproximación a lo que nos ha brindado en los últimos años uno de los grupos que ha entrado con más fuerza a esto de la música, como lo son los tremendos australianos Ne Obliviscaris.  Por cierto, vaya sentimiento pone el señor Florimond en la palestra al llegar el momento para que demuestre sus habilidades en su respectiva hacha, con melodías de calidad realmente notable.

Posiblemente el fan más ávido del Death Metal ya habrá sacado el disco argumentando “¡Bah!, acá no hay suficiente potencia”, y bueno, lo justificaré, dando el comentario personal de que los que busquen tralla pura y pareja en este disco pues mejor apunten hacia otro lado, pero una lástima si se rindieron al llegar a este punto, pues la canción “Symmetrical Masquerade” nos muestra un mix de partes calmas (nuevamente entrando Opeth en escena, más que nada su etapa más reciente, que ha sido tan injustamente vilipendiada) y pinceladas de la agresividad y tralla de este subgénero que muchos siguen debatiendo si fue creado por la alocada y genial mente del desaparecido Chuck Schuldiner o bien por los chicos de Possessed (más en específico el grandioso Jeff Becerra), en especial al llegar el clímax final de la canción, donde la banda se desata por completo.

El sonido tenebroso que producen las guitarras, bajo y batería marcan el inicio de la quinta canción, llamada “Falls of the Earth”, con la cual Wilquin busca un acercamiento más directo e imponente en sus voces guturales (lo cual se va a notar con gran preponderancia al aproximarse el final de la pieza), las cuales sigue variando con su voz melódico-rasgada.  Y bueno, esta canción tampoco será bienvenida por aquellos que se trauman con los blast beats continuos, pero es que este disco va más allá de eso.  No podemos cerrarnos en esto de la música a una determinada experiencia, sino nos perderemos de joyas que merecen más reconocimiento del que ciertos prejuicios nos llevan a privarnos.

Hemos llegado así a la mitad de este trayecto musical, al que nos da la bienvenida la melodía que proviene de la guitarra de Hugo Florimond, seguida de la energía que surge de la batería de Clément Denys, para un número más movido que sus 2 compañeras anteriores, el cual lleva por nombre “Withering Snowdrops”, con la cual sí siento que más de uno querrá sentirse en un directo tacleando a sus camaradas en el más intenso moshpit, dado que la fuerza de esta pieza sí da para ello.  Claro, no todo es rudeza en esta pieza, dado que vuelve a mostrarse en escena el talento para el saxofón de Vincent, que se entrecruza con el solo de guitarra de Hugo, corto pero contundente, tras lo cual podemos retomar el mosh al ritmo frenético del blast beat con el que Clément será culpable de los heridos que haya en el campo de batalla de los encamisados de negro.

Tenue, con sonido de guitarra acústica y un elegante acompañamiento de saxofón, sumamente influenciada por el Jazz, va surgiendo el amanecer intenso y turbio de la séptima parada en este viaje de poder y melodías conocido como “Black Sails of Melancholia”, la cual puedo destacar como la pieza que, al menos en mi experiencia personal con este álbum, se volvió la más pegadiza de todas, sin tener que recurrir a esquemas de corte mainstream en su estructura.  Destaco sobre todo la atmósfera que el potente riff de guitarra y el constante doble bombo generan en ciertas partes de la canción (más en específico tras el estribillo de la misma).  Y así como se llama la canción, es melancólico en su resonar el solo de guitarra, llegando a lo más hondo de los sentimientos.

Vaya que estos chicos son maestros del crescendo en sus creaciones musicales, pues buena parte de ellas han ido entrando de a poco, cogiendo potencia que llega a ser en determinado momento abrumadora, y bien, “A Cosmological Arch” no llega a quedar exenta de ello, aunque no es algo de extrañar en una banda que se precie de ser Progresiva como ellos ya lo dejaron manifiesto en 2 oportunidades anteriores (en el 2017 y 2019, con sus 2 anteriores álbumes).  En esta pieza tenemos más momentos para que la voz entre melódica y rasgada de Vince tome protagonismo, y tras ello se desate el poder del Death Metal en todo su esplendor.  Podríamos decir que esta canción es la que mayores y más variopintos contrastes tiene en su hechura, y eso al menos a mí me ha agradado bastante, prueba de ello es tener la elegancia nuevamente que del sax del señor Wilquin surge, para pasar repentinamente a sus guturales más confrontativos y desenfrenados que nos abren el entretelón al tremendo solo de guitarra que Hugo Florimond ejecuta para que el cénit de la pieza nos muestre que esta banda sabe hacer Death Metal con una brutalidad divino-oscura.

Ahora llegamos al momento que quizás me provoque un tantillo de incomodidad en este disco, y no es porque la pieza sea mala ni mucho menos (de hecho, el poder y performance de la misma es de lo mejor que tenemos), sino que simplemente no me gusta cuando el nombre de una gran pieza que forma parte de la discografía de una gran banda es reciclado, y es el caso de “Epitaph”, novena pieza del álbum, que comparte nombre con la gloriosa canción acreditada al legendario grupo King Crimson.  Eso sí, se los perdono porque la pieza realmente es el “liberar a la bestia” que el grupo lleva dentro, claro, siempre contrastado con momentos calmos que brindan una atmósfera distinguida a la pieza, pero en términos generales, sí, junto con “Autopoiesis” es la canción con momentos que nos harán recurrir más insistentemente al headbanging.

Contrario a lo que nos ha presentado habitualmente el disco, la décima canción del álbum, conocida como “Godless Machinists”, entra con una fuerza distinguida (controlada eso sí, pero para lo que ha sido este redondo, resulta curioso que una pieza entre de una vez con los tacos de frente).  Aunque bueno, vamos a un desarrollo más calmo de la pieza con el canto melódico de Vince Wilquin, al cual adereza luego de una dosis de intensidad el primer solo de guitarra de Florimond.  Y así la pieza va desarrollándose, entre momentos de agresividad, elegancia, estilo y contundencia, una auténtica carta de presentación para estos chicos oriundos de la localidad de Nancy.  Eso sí, no pierdan de vista los momentos en que los blast beats de Clément se combinan con la voz melódica de Vince, a mí en lo personal me gustaron mucho.  8 minutos dura este piezón que definitivamente es el epítome perfecto de este cuarteto para esta oportunidad (y muy posiblemente también para el futuro de su carrera).

Ya para cerrar el disco, la banda nos presenta un número realmente calmo y hermoso, como lo es “Flashes of Potentialities”, que, siendo sinceros, hay que admitir que no añade mucho a la experiencia, y posiblemente no será para nada bien recibida por el fan del Death Metal que haya aguantado hasta este momento, pero que el que sepa apreciar el arte como tal no dudará en darle su oportunidad.  Acá no tenemos Death Metal ni mucho menos, es un número por así decirlo, más apegado a las influencias de Jazz que tiene el grupo, y que sí, hasta bien podría ir en uno de los más recientes álbumes de Opeth (vaya que la influencia de Mikael Åkerfeldt ha sido sumamente destacable en la labor de este cuarteto galo).

Para ir cerrando la reseña, debemos decir que en definitiva este álbum podría resultar muy ligero para algunos fans del Death Metal y muy pesado para algunos fans del Progressive Metal, pero bien podría tomarse también como un interesante y muy aceptable punto de entrada para que estas demografías se den el chance de experimentar lo que cada uno de estos mundos nos puede ofrecer.  Nunca está de más ampliar más los horizontes musicales y no quedarnos enclavados en solamente una propuesta artística, y con toda seguridad es algo a lo que estos chicos de Fractal Universe han apostado.  Es un beneplácito saber que hay músicos tan dedicados como ellos que inclusive se ponen a aprender a tocar nuevos instrumentos para ampliar el abanico de posibilidades en su arte.  Ojalá más artistas siguieran ese ejemplo.


Sello: Metal Blade Records
Lanzamiento: 25 de Junio, 2021
Género: Progressive/Technical Death Metal

Fractal Universe - The Impassable Horizon

Francia es "tierra de elegancia", y bueno, estos chicos oriundos de allá nos mostrarán que hasta el Death Metal puede llegar a tener estilo en su performance, añadiéndole una dosis bastante interesante de Jazz que hará las delicias de los amantes del arte como tal. ¡Ojo! Posiblemente no guste mucho a los fans más extremos del Death Metal, mas sí a aquellos que tengan una mente abierta a nuevos horizontes.
9.3

Producción

9.2/10

Composición

9.5/10

Replay Value

9.0/10

Valoración Personal

9.3/10

Michael Prado

De Costa Rica para el mundo. Fan de la música DE VERDAD, hecha con sentimiento y verdadero amor al arte, sin importar el género, aunque debo admitir que doy amplia preferencia a lo que ha sido creado en Metal, Rock, música Celta, Clásica, soundtracks de Videojuegos, Electrónica y demás. Un abrazo y bendiciones para tod@s.