ETERNAL SILENCE – Timegate Anathema (Album Review)

Por Michael Prado

Si en el género metal hay una subvertiente que ha sido blanco de críticas por ser repetitiva y poco innovadora, esa resulta ser la del Symphonic Metal con voz femenina, y es que, seamos sinceros, gente: desde que Nightwish sacó su muy recordado debut “Angels Fall First” allá en el 1997 (si bien no fue el primero en este estilo, dado que bandas como Trail of Tears, Theatre of Tragedy, The Sins of Thy Beloved, Tristania, entre otras, fueron pioneras del mismo, podríamos decir que fue muy influyente en el boom que vendría después), ha salido a escena cualquier cantidad de grupos con una propuesta que al final de cuentas va a resultar siendo muy similar a la que los fineses originarios de Kitee han dejado como su contribución al arte.  Pero como todo en esta vida, no por eso debería hacérsele cara fea a las propuestas de estos grupos, pues hemos encontrado con el tiempo propuestas de alta calidad que también se han hecho un nombre en la escena, como lo son los casos de After Forever (con la voz gloriosa de Floor Jansen), Epica (donde más allá de la belleza física y el encanto en la voz de Simone Simons -la cual por cierto, nos ha dado el honor de concedernos una entrevista que estará pronto disponible en nuestro canal de Youtube-, el arte creado por estos chicos es realmente fenomenal), Delain, Leaves’ Eyes, Sirenia, Xandria, Within Temptation (aunque estos se han ido por un lado muy comercial que ha dividido las opiniones respecto a ellos), por mencionar los nombres más conocidos en este estilo.

Pues bien, a nuestras manos ha llegado recientemente la cuarta entrega discográfica de una banda italiana que practica este estilo de metal, y aparte tiene la contribución de un caballero a las voces (que ojo, en este caso no recurre a guturales -como en varios de los casos que mencioné anteriormente-, sino a voces limpias).  Me refiero a la banda Eternal Silence, que el 8 de este mes nos estará trayendo su álbum intitulado “Timegate Anathema”, mismo que si bien en definitiva no será un parteaguas en este respecto que he comentado sobre la fórmula del Symphonic Metal cantado por una chica, dará de qué hablar por la calidad de su música.

Desde el inicio de la canción que nos introduce a este álbum, “The Way Of Time”, podemos darnos cuenta de que estos chicos tienen energía y furia en lo que quieren manifestar a través de su arte, además de la elegancia y majestuosidad que los detalles orquestales le brindan.  No pierden protagonismo las guitarras en manos de Alberto Cassina y Enzo Criscuolo, en tanto la batería funge en darle mayor peso a la musicalización, gracias al destacado trabajo de Andrea Zannin, mientras Marika Vanni nos deleita con su voz (la cual no “peca” de recurrir a tonos líricos y/u operáticos), donde también cantará el señor Cassina algunas estrofas de la canción.  Si querían iniciar bien el álbum, bajo mi humilde perspectiva lo han conseguido y con buena calificación.  Y sí, no me olvido del bajista Alessio Sessa, que también logra hacerse perceptible en la parte instrumental de la canción (y es destacable este aspecto, dado que muchas veces en grupos de este porte los encargados de las 4 cuerdas graves ven su labor ahogada en medio de la mezcla en la cual va a predominar el trabajo de la orquesta).

Andrea Zannin (batería), Alberto Cassina (voz y guitarras), Marika Vanni (voz), Enzo Crusciolo (guitarras) y Alessio Sessa (bajo)

Nobleza y elegancia, eso es lo que me deja el siguiente número “Edge of the Dream” en el paladar auditivo.  En esta pieza la melodía del violín (donde por cierto destaco esto, el grupo ha requerido los servicios de una orquesta de cámara para esta oportunidad) le es conferido un protagonismo importante, donde el grupo suena no tan potente como en la canción previa (con todo y que en el estribillo la batería parece querer destrozarlo todo con ese martilleo del doble pedal que le da Andrea Zannin).  Una pieza realmente disfrutable y hasta relajante, podría decirse (eso sí, la intensidad de la misma crece previamente a la parte instrumental).

El grupo no cesa de engalanar sus piezas con hermosas melodías, y “Ancient Spirit” es otra muestra inequívoca de ello, trayéndonos bellos arpegios combinados de sonidos de teclado y arpa en ese hermoso arranque, tras el cual el protagonismo vocal lo toma ahora Alberto Cassina, siempre compartiendo sitio con su compañera Marika Vanni.  Imagino que Andrea Zannin habrá disfrutado grabar esta pieza, dado que será muy responsable del enganche poderoso de la misma.  Nuevamente tengo que felicitar al encargado de la mezcla en este álbum, porque el bajo de Alessio Sessa sigue haciéndose notable.  Ojalá más bandas lograran hacer eso, pues le brinda un mayor realce al trabajo conseguido y respeta la labor del bajista.  Aconsejo preparar el cuello para un intenso headbanging que se dará al llegar a la parte instrumental, donde las revoluciones de los instrumentos se elevan a niveles intensos.

Pese a que el grupo no posee un tecladista, eso no impide que hagan aparición de sonidos de esta estirpe en “Heart Of Lead”, hermosa canción escrita en Fa Sostenido Menor (¡Dios, lo que me fascinan las entonaciones en notas sostenidas!).  Si bien la canción tiene sus momentos heavys, inicialmente resulta tener más intención de midtempo, y uno que tiene momentos instrumentales donde la orquesta cumple eficazmente la tarea de ornamentar la entrada a los pasajes más pesaditos, en donde ambos cantantes unen sus voces en varias estrofas, algo que siempre me ha encantado que ocurra en la música.

La guitarra acústica siempre será un instrumento que, por excelencia, al sonar de sus cuerdas evocará un hermoso sentir medieval y épico, como el que nos presenta “Lonely”, una balada cantada por Alberto Cassina, quien, si bien no tiene la voz más virtuosa del mundo del metal, sabe cumplir muy bien su función de transmitir las emociones respectivas en cada canción.  En cierta forma esta pieza me recordó a baladas como “The Islander” de Nightwish, no sé por qué, pero lo hizo.  Y no por eso esta pieza deja de ser algo precioso y melancólico a la vez.  Aparte, el solo de guitarra acrecienta la emotividad todavía más.

Cuando escuché las notas iniciales de “Glide In The Air”, no pude dejar de pensar en la música creada para los videojuegos de la era de los 8 bits (mismos de los cuales soy muy fan), y pues bien, la banda decidió meter sonidos de este estilo para esta canción, que le brindan en cierta forma un tanto de aire de Eurobeat (sin llegar a los extremos que hemos visto en casos como Beast in Black, Battle Beast o el último álbum de Amberian Dawn, el amado y odiado “Looking For You” (2020)).  Lo que sí es cierto es que esta linda canción tiene una energía particular que no necesita el uso de baterías a toda velocidad para despertar hasta a las gárgolas (sin que Dargor tenga que usar el hechizo que usó al final de la “Saga de la Espada Esmeralda”).  Y no le basta la energía que tiene esta canción, ya que el solo de guitarra es quizás el mejor en este disco.

En un sentir algo parecido a “Ancient Spirit”, llega el turno de “Rain”, pieza realmente heavy a la vez que muy melodiosa, en donde por más intensa que suene la orquesta, el peso de batería, guitarras y bajo no deja de hacerse sentir, tal cual lo quieren los fans del buen metal.  Una vez más aplaudo la labor de los encargados de producir y mezclar esta obra, pues pocos son los álbumes que logran hacer que todos los instrumentos sean distinguibles en un disco de intención sinfónica (para mí son héroes los que logran tal tarea de manera exitosa, como ocurrió en el caso de Charlie Bauerfeind con el “A Night At The Opera” de Blind Guardian, lástima que en otros aspectos Charlie ha tenido falencias para álbumes posteriores de los bardos).

Nuevamente pinceladas de teclados un tanto Eurobeat entran en escena, pero es algo momentáneo, pues la energía y velocidad se hacen protagonistas en la octava canción del álbum: “My Soul Sad Until Death”.  Y si los músicos buscaban hacer una canción que reflejara tristeza (tal cual indica el título de la misma), lo han logrado al escribir esta canción en un Re Menor que cambia a Mi Menor en determinados momentos, una escalada de notas que al menos a mí siempre me deja ese dejo de desolación y angustia.  El estribillo quizás de los mejores y más intensos a lo largo de esta placa.  Creo firmemente que si algo hace grande a estos grupos de Symphonic Metal es el sentimiento que logren transmitir al oyente.  Y la música, la letra y, por sobre todo, EL SOLO DE GUITARRA, son muestras explícitas de que estos chicos saben manifestar sentires vivos en cada pieza.

Las voces de Marika Vanni y de Alberto Cassina nos llevarán de la mano en cada canción con mucho estilo, sobre todo al combinarse sus voces en las estrofas.

Cortita, de apenas 2 minutos y 15 segundos, es la melodiosa balada “Firefly”, en la cual los sonidos del violín y la guitarra acústica hacen un romance que te hace sentirte a la luz de una fogata a la orilla del mar.  Cuánta nostalgia que hace sentir este breve pero emotivo número.

Así como inició de potente el álbum, así parece terminar con “Red Death Masquerade”, que es de manera debatible la canción donde los instrumentos parecen querer arrasar con lo que esté en su camino, como parece querer hacerlo la mascarada mortal de la que habla esta pieza, cantada por Antonio y Marika, y en la cual hace aparición una coral que brinda mayor elegancia a la pieza.  Estos chicos supieron hacer buen uso del librillo donde se indica que tanto la primera como la última pieza son cruciales para determinar lo que es un álbum musical.  Aunque creo que en este respecto resulta ser más imponente la pieza final.

Para ir bajando el telón de esta magistral obra, debemos acotar sobre la portada de este álbum, nos muestra a Jano, el dios romano de las puertas, los comienzos y los finales, emblemático por ser representado con dos caras, mirando hacia ambos lados.

El Symphonic Metal definitivamente no es la delicatessen de muchos, pero a la vez tiene una fuerte y ferviente fanaticada, a la cual con toda seguridad le fascinará el trabajo de estos chicos, y si no los conocían, pues fijo irán también en carrera a revisar sus 3 álbumes anteriores (lo digo porque fijo yo también lo haré, dado que, me confieso, no conocía el grupo).  Insisto, no es un disco revolucionario ni mucho menos (absténganse de ponerlo a girar, amigos elitistas tr00 kvlt sn0bs), pero sin dudas nos entretendrá a los que amamos este estilo de metal.


Sello: Rockshots Records
Lanzamiento: 8 de Octubre, 2021
Género: Symphonic Gothic Metal

“Timegate Anathema” tracklist:

  1. The Way Of Time
  2. Edge Of The Dream
  3. Ancient Spirit
  4. Heart Of Lead
  5. Lonely
  6. Glide In The Air
  7. Rain
  8. My Soul Sad Until Death
  9. Firefly
  10. Red Death Masquerade

ETERNAL SILENCE – Timegate Anathema

El Symphonic Metal de voz femenina siempre será punto de polémica, dado que la fórmula, pese a ser ganadora, no aporta innovación real en muchos de sus casos, pero sin dudas muchos de sus álbumes resultan ser divertidos y muy disfrutables. Eternal Silence, una banda italiana, nos trae su cuarto trabajo discográfico, el cual trae brillantes momentos y una producción ejemplar. Recomendado para los fans del subgénero.
8.8

Producción

9.4/10

Composición

8.4/10

Replay Value

8.8/10

Valoración Personal

8.5/10

Michael Prado

De Costa Rica para el mundo. Fan de la música DE VERDAD, hecha con sentimiento y verdadero amor al arte, sin importar el género, aunque debo admitir que doy amplia preferencia a lo que ha sido creado en Metal, Rock, música Celta, Clásica, soundtracks de Videojuegos, Electrónica y demás. Un abrazo y bendiciones para tod@s.

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