AURI – II – Those We Don’t Speak Of (Album Review)

Por Michael Prado

ADVERTENCIA PREVIA: Este disco es de música que poco o nada tiene qué ver con el Rock y el Metal (más allá de que su compositor y teclista es parte de una de las bandas más renombradas del género), por lo cual de una vez te digo, que si eres de esas personas que no disfrutan de música que no sea Rock y/o Metal, pases de esta reseña, pues no te gustará este disco. Dicho esto de antemano, empezaremos con la reseña. Gracias por tu comprensión.

Hay músicos de músicos.  Están aquellos que sacan disco tras disco tras disco (ya la calidad de la música que hacen quedará a criterio de cada quién), también los que se toman su buen tiempo para hacer un lanzamiento (teniendo casos como los de Heavenly o Celesty que llevan más de 10 años teniéndonos en espera), y están los que, si bien tienen un elevado nivel de creatividad, lo plasman en diversos proyectos de su creación, como resulta ser el caso del gran teclista finés Tuomas Lauri Johannes Holopainen, reconocido principalmente por su laureado trabajo en la hoy día famosísima banda Nightwish, y que también ha tenido incursiones en música que si bien no lleva el poder del metal, no deja de ser mágica y digna de darle su merecida escucha, como lo es la que junto a su esposa Johanna Kurkela y el gaitero inglés Troy Donockley han creado para el proyecto de música Folk Celta, AURI.

Troy Donockley (voz, gaitas e instrumentos de viento), Johanna Kurkela (voz, violín y viola) y Tuomas Holopainen (teclados, sintetizadores y piano)

Como vemos en la naturaleza de este proyecto, Tuomas también ha sido abierto a dejar volar su imaginación a senderos que se alejan un tanto de la propuesta de Symphonic Metal que su banda principal trae implícita, y eso lo llevó a iniciar un nuevo producto musical en compañía de su compañera sentimental, Johanna Kurkela, y del gaitero inglés Troy Donockley (gracias al cual puede decirse que existe este proyecto, dado que –según relata Tuomas–, Troy creó en el 2011 la canción “Aphrodite Rising” –misma que forma parte del álbum debut del grupo, publicado en el 2018–, y eso llevó a estos 3 músicos a darse cuenta de que había una sincronía en esa idea musical que llevaron 7 años después a realizar en forma de ese disco debut), los cuales aportan en partes equitativas para brindarle al oyente música que sin dudas hará delicias en esos momentos donde quiera descansar de agitar la cabeza al ritmo de la batería a todo poder y guitarras que nos quieren desnucar con lo frenético de sus notas.

Este 9 de septiembre, este brillante trío de músicos nos ha traído un nuevo compendio de mágicas melodías, que, si bien no están más relacionadas con el rock o el metal que por el mero hecho de tener la participación de Tuomas en los teclados y sintetizadores, no dejan de tener una calidad compositiva maravillosa y etérea, que nos hará recordar por momentos lo que músicos como Enya, Celtic Woman, Blackmore’s Night, entre otros, han brindado a este bello arte.

Como si fuera salido de un paraíso de melodías mágicas y pletóricas de fantasía creadas en un jardín de ingenio inagotable, surge suave, cual flor al abrir sus pétalos, la pieza inicial, de nombre “Those We Don’t Speak Of”.  Es hermoso escuchar el contraste entre los violines y los variados matices vocales que maneja Johanna para crear una atmósfera realmente mística (esos “nanananaaa” te hacen pensar, si cierras los ojos, que estás en medio de un bosque rodeado por hadas juguetonas).

Con el crepitar del sonido de una fogata y el embelesante resonar de violín y acordeón, acompañados por guitarra acústica, avanzamos a “The Valley”, una pieza hermosa que va creciendo en emotividad y sentimiento conforme avanzan los minutos donde se nos habla de un errante solitario que ha hallado su hogar en un valle y recibe las visitas de gente a su hogar.

En la hermosa y evocadora entonación de La Menor, llega el turno para “The Duty Of Dust”, donde el suave sonido del piano sintetizado más los violines de fondo acompañan nuevamente de manera casi hipnótica la celestial voz de Johanna, que sin dudas llevará gran parte del protagonismo en esta celestial travesía musical, donde será acompañada de forma engalanadamente épica por Troy Donockley cantando un par de estrofas (puntos extra cuando es acompañado por unas percusiones que elevan el sentimiento a niveles asombrosos, para posteriormente entrar una sección instrumental realmente sublime).

Llega el momento de levar anclas y dejarnos llevar por la magia y belleza que manifiesta la cuarta pieza del álbum, “Pearl Diving”, donde si bien se repite mucho el verso “Aweigh, anchor, away”, hace buen acompañamiento en esa parte inicial de la pieza, que podemos decir es la más cercana en cierta forma al arte que Tuomas elabora para Nightwish, con solamente decir que hasta un bonito solo de guitarra le pusieron.

Tuomas lo ha hecho de nuevo… Mostrando ahora que no necesita hacer metal para que su música derroche magia y hermosura.

“Kiss The Mountain” aparece teniendo un ambiente que me recuerda mucho la obra de la grandiosa música irlandesa Eithne Pádraigín Ní Bhraonáin, mejor conocida por su alias artístico “Enya”.  ¿Por qué lo digo?  Por la prominencia de los teclados ambientales, esos como suspiros de fondo que suelen ser algo usual en la música de este estilo tan particular que usa la artista famosa por canciones como “Orinoco Flow” o “Anywhere Is”.

Sobrepasamos la mitad del recorrido sonoro en esta oportunidad, y toca el momento para que disfrutemos de la pieza más larga del álbum, la cual es “Light And Flood”, un magnífico instrumental que roza los 7 minutos, adornado de hermosas melodías que nos harán sentir que estamos en un mágico pasaje de las leyendas celtas, o siendo parte del grupo que luchó al lado del valiente William Wallace para liberar a su amada Escocia.  Sonidos de sintetizadores, violín, violonchelo, un piano que brinda cierta alegría al ser acompañado del rasgueo de la guitarra acústica, y hermosos artilugios vocales (sobresaliendo el uso de un coro realmente elegante) es parte de este sendero tan precioso que han decidido colocar en la sexta posición de la seguidilla de canciones.  Ojo al final tan majestuoso que le han brindado, magia musical pura.

Pasado ese momento tan hermoso, llega “It Takes Me Places”, donde el sonido del banjo y la flauta se conjugan de manera perfecta para dar arranque a esta canción, que debo decirlo, tiene una de las mejores interpretaciones vocales por parte de Johanna Kurkela a lo largo de este redondo.  La entonación de Mi Menor no es una que se suela usar muy a menudo, pero cuando se emplea logra dar resultados de mucho agrado al oído.

Nuevamente la vibra del arte de Enya, a lo cual se le adiciona en esta oportunidad un sentir épico por parte de las percusiones tan acertadamente añadidas, nos adentran en el octavo número de este álbum, intitulado “The Long Walk”, que nos trae una letra que evoca una travesía por tierras de leyenda.  El interludio instrumental es imperdible debido a su hermosura tan sublime.  Pieza épica por cada arista que se le vea.

Johanna Kurkela muestra todo su enorme talento a lo largo de este nuevo álbum, tal y como ya lo hizo hace 3 años en el hermoso debut de Auri.

El sonido del violín en manos de Johanna (que también se destaca en este rubro) nos da la bienvenida a la penúltima canción, “Scattered To The Four Winds”, que sin dudas tiene una de las más hermosas letras en este disco, que nos habla con una elegancia sin par sobre el ciclo de la vida, un tema que ha sido habitual en la música de Tuomas Holopainen.  Ojo a cómo el coro brinda con sus voces una ambientación hermosísima al ir alcanzando los 2 minutos de esta canción.  Quizás el único pero de esta pieza es que la letra se repite 3 veces, pero es lo de menos al final de cuentas, máxime cuando la última vez que se entona se logra de esa manera tan épicamente acompañada por el conjunto de cuerdas.

Nada es eterno en esta vida, y es algo que también afecta a este hermoso disco, que con la voz grave de Troy Donockley, acompañada por la guitarra acústica, nos introducen a la pieza final en esta travesía mágica.  “Fireside Bard” tiene todo el sentimiento que nos daría escuchar a un anciano bardo que ha recorrido veredas a lo largo de décadas, y hoy se sienta a la par del fuego en una taberna a narrarnos sus infinitos relatos.  Y no bastando con el sentimiento que provoca eso, entra en el estribillo de manera tan sublime Johanna, para dar paso a un solo de flauta que conmoverá hasta las más pedernalinas entrañas, aparte de posiblemente también terminar de convencer a algunos “metalhead tr00” de que en la música no todo tiene que ser guitarras al rojo vivo, baterías frenéticamente golpeteadas y voces desgañitándose a su límite máximo.  Hay hermosura hasta en la simplicidad (y no es que este disco sea más simple que muchas composiciones metaleras, sino que tristemente muchos fans de este género desprecian de manera sumamente sesgada música que llega a ser más calma pero llena de sentimiento puro, música que a veces es creada por esos artistas de los cuales hemos disfrutado discos cargados de una energía demoledora).

Debo decir que sí, posiblemente este álbum no sea para todas las demografías metaleras (en especial para aquellos que no salen del gusto más extremo), pero te garantizo que si le das su oportunidad, la magia que trae consigo te envolverá con su regazo lleno de armonía sumamente fascinante.  Sería un triste error hacerle cara fea a música tan hermosa, lo digo con la mano en el corazón.


Sello: Nuclear Blast
Lanzamiento: 10 de Septiembre, 2021
Género: Celtic Folk

“II – Those We Don’t Speak Of” tracklist:

AURI – II - Those We Don't Speak Of

Magia, esa es la palabra que describe a este hermoso y embelesante álbum salido de la mente de Tuomas Holopainen, donde cuenta con el apoyo de su pareja, Johanna Kurkela, y de su compañero en Nightwish, el gaitero Troy Donockley. Este trío se ha esforzado para brindarnos un producto que nos llevará a parajes fantasiosos y llenos de epicidad en cada una de sus sublimes melodías. Ojo, esto NO ES ROCK NI METAL, por lo cual no podría gustar a algunos de los que frecuentan estos géneros.
8.6

Producción

8.8/10

Composición

8.7/10

Replay Value

8.4/10

Valoración Personal

8.5/10

Michael Prado

De Costa Rica para el mundo. Fan de la música DE VERDAD, hecha con sentimiento y verdadero amor al arte, sin importar el género, aunque debo admitir que doy amplia preferencia a lo que ha sido creado en Metal, Rock, música Celta, Clásica, soundtracks de Videojuegos, Electrónica y demás. Un abrazo y bendiciones para tod@s.

3 comentarios en «AURI – II – Those We Don’t Speak Of (Album Review)»

  • el septiembre 13, 2021 a las 7:50 am
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    It’s not a Tuomas solo project. But three individual musicians who co-wrote and participated in the project as equals…! Basic mistake at the outset of this review.. Would also be nice to get the band members names correct.. Donockley….. otherwise a good review of an incredible album….

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    • el septiembre 13, 2021 a las 9:27 am
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      Thanks for your input Bob, but Troy’s name is spelled correctly, it’s just the review it’s written in spanish and if you read it in other language, the automatic translator works its magic, and sometimes it makes mistakes :P. Cheers!

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    • el septiembre 13, 2021 a las 1:02 pm
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      Thanks for the feedback, Bob! As Alejandro explained, the Donockley thing was a little issue of the website automatic translator.

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